Aviso médico: este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. La indicación de una prueba de esfuerzo cardiopulmonar, su interpretación y las decisiones que se deriven de ella corresponden a tu neumólogo, cardiólogo o cirujano, que valoran tu caso completo.
Cuando alguien se queda sin aire al subir una cuesta o al hacer ejercicio, una pregunta clave es: ¿de dónde viene esa falta de aire, del corazón, de los pulmones, de la forma física? Muchas pruebas miran cada órgano por separado y en reposo. La prueba de esfuerzo cardiopulmonar hace algo distinto y muy potente: estudia, a la vez y mientras el cuerpo se esfuerza, cómo trabajan en equipo el corazón, los pulmones, la circulación y los músculos. Por eso se considera la herramienta de referencia para entender la intolerancia al ejercicio y la disnea (sensación de falta de aire) que no se explican con las pruebas habituales.
En esta guía explicamos, en lenguaje claro, qué es la prueba de esfuerzo cardiopulmonar —también llamada ergoespirometría o prueba de esfuerzo con consumo de oxígeno—, cómo se realiza, qué parámetros mide (incluido el famoso VO₂ máximo), para qué es útil en neumología y en cirugía torácica, y qué particularidades tiene si te la realizan en un hospital de Canarias.
Tabla de contenidos
Qué es una prueba de esfuerzo cardiopulmonar
La prueba de esfuerzo cardiopulmonar( PECP ) —en sus siglas en inglés CPET, cardiopulmonary exercise testing, y en español también ergoespirometría o prueba de esfuerzo con consumo de oxígeno— es un examen no invasivo que evalúa de forma integrada la respuesta del organismo al ejercicio físico progresivo [1,2].
La PECP estudia de forma no invasiva la fisiopatología de los sistemas respiratorio y cardiovascular, analizando las fracciones de O2 y CO2 en el aire espirado, durante la realización de un ejercicio incremental hasta máxima tolerancia. Cuantifica de forma objetiva la capacidad funcional. Hoy día se considera el “patrón oro” para cuantificar la capacidad aeróbica
Dicho de forma sencilla: es una prueba de esfuerzo o ergometría de toda la vida (pedalear o caminar mientras aumenta la dificultad), pero a la que se añade el análisis del aire que respiras. A través de una mascarilla, un equipo mide respiración a respiración cuánto oxígeno consume tu cuerpo y cuánto dióxido de carbono expulsa, mientras simultáneamente se registra el electrocardiograma, la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la saturación de oxígeno [1,4].
Esa combinación es lo que la hace única: en lugar de mirar el corazón, el pulmón o los músculos por separado y en reposo, observa cómo funcionan juntos justo cuando más se les exige, que es cuando muchos problemas se hacen visibles. Por eso se la describe como la prueba de referencia para cuantificar la capacidad de ejercicio y para identificar el origen de una limitación al esfuerzo [1,2].
En qué se diferencia de una prueba de esfuerzo “normal”
Es una confusión muy habitual, así que conviene aclararla:
Una prueba de esfuerzo convencional (ergometría), como la que suele pedir cardiología, registra sobre todo el electrocardiograma y la tensión durante el ejercicio. Sirve principalmente para detectar signos de que al corazón le falta riego (isquemia) o arritmias con el esfuerzo.
La prueba de esfuerzo cardiopulmonar añade a todo lo anterior el análisis de gases respiratorios (consumo de oxígeno y producción de dióxido de carbono). Eso permite medir directamente la capacidad funcional y, sobre todo, distinguir si la limitación viene del corazón, de los pulmones, de la circulación, del metabolismo o simplemente de la falta de forma física [1,3].
En otras palabras: la ergometría clásica responde sobre todo a “¿hay isquemia?”; la prueba cardiopulmonar responde a la pregunta más amplia y a menudo más difícil: “¿por qué este paciente se ahoga o se cansa, y en qué medida contribuye cada sistema?” [3].

Cómo se hace: paso a paso
La prueba se realiza en un laboratorio de función pulmonar o de cardiología, con personal sanitario supervisando en todo momento. A grandes rasgos:
Preparación. Te colocan los electrodos del electrocardiograma en el pecho, un manguito de tensión arterial y un pulsioxímetro. Te ajustan una mascarilla (o una boquilla con pinza nasal) conectada al analizador de gases. Todo se calibra antes de empezar.
Se realiza espiromería forzada en reposo . Durante la prueba se pueden realizar maniobras repetidas de capacidad inspiratoria en caso de sospecha de hiperinsuflación pulmonar dinámica . Al finalizar la prueba se repiten espirometrías forzadas al minuto, 5, 10, 15 y 30 minutos en caso de sospecha de broncoespasmo inducido por el ejercicio ( BIE)
Reposo basal. Se registran unos minutos de datos en reposo, para tener el punto de partida.
Ejercicio incremental. Pedaleas en un cicloergómetro (bicicleta estática) o caminas en una cinta rodante. La resistencia o la velocidad aumentan de forma progresiva —en escalones o de manera continua— para que el esfuerzo sea cada vez mayor [1,4].
Esfuerzo máximo. La idea es llegar, de forma segura, hasta el máximo esfuerzo que toleres, no siempre se alcanza V02 max pero existen criterios que hacen que la prueba sea máxima, válida e interpretable . El equipo va vigilando el electrocardiograma, la saturación, la tensión y cómo te encuentras. Puedes parar en cualquier momento, y el personal la detiene si aparece algún criterio de seguridad.
Recuperación. Tras el pico de esfuerzo, sigue un periodo de pedaleo muy suave o reposo mientras se registra cómo se recupera tu organismo.
La fase de ejercicio en sí suele durar entre 8 y 12 minutos aproximadamente, aunque con la preparación, el reposo y la recuperación la cita completa puede ocupar alrededor de 45-60 minutos. Conviene preguntar en tu centro, porque los protocolos varían. La fase de recuperación es tan importante como la del ejercicio y no se ha de reducir, esta fase aporta mucha información sobre el nivel de entrenamiento del paciente y es muy arritmogénica. Por ello , permanecerás monitorizada minutos después de acabar el ejercicio y posteriormente , ya sin electrodos , en la sal de recuperación .

Qué mide: los parámetros clave (y el VO₂ máximo)
Aquí está la riqueza de la prueba. De todos los datos que genera, estos son los más relevantes —explicados sin tecnicismos:
VO₂ máximo o VO₂ pico (consumo máximo de oxígeno). Es el parámetro estrella: la cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo es capaz de utilizar en el esfuerzo máximo, expresada habitualmente en mililitros por kilo de peso y minuto (ml/kg/min). Es la mejor medida objetiva de la capacidad aeróbica y un potente indicador pronóstico en muchas enfermedades [1,2]. Cuanto mayor, mejor capacidad funcional.
Umbral anaeróbico (o umbral ventilatorio). El punto del ejercicio a partir del cual los músculos empiezan a necesitar más energía de la que el oxígeno aportado puede cubrir. Suele situarse en torno al 50-60 % del VO₂ máximo y ayuda a valorar la forma física y a prescribir el ejercicio en rehabilitación [1].
Pulso de oxígeno (VO₂ / frecuencia cardíaca). Representa el volumen de O2 extraído por los tejidos por latido cardíaco.Su comportamiento orienta hacia problemas cardíacos.
Eficiencia ventilatoria (VE/VCO₂). Indica cuánto tiene que ventilar el pulmón para eliminar el dióxido de carbono. Su alteración es útil, por ejemplo, en la insuficiencia cardíaca y en la hipertensión pulmonar.
Reserva respiratoria, saturación de oxígeno y electrocardiograma de esfuerzo. Ayudan a saber si el factor limitante es el pulmón (por ejemplo, si la saturación cae o se agota la reserva ventilatoria) o el corazón (cambios en el electrocardiograma, respuesta de la tensión).
Leídos en conjunto, estos números permiten al especialista dibujar un “mapa” de por qué te falta el aire y qué sistema es el “cuello de botella” durante el ejercicio.
Para qué es útil: principales indicaciones
La gran fortaleza de la prueba de esfuerzo cardiopulmonar es su versatilidad. Estas son sus aplicaciones más habituales, recogidas por las sociedades científicas [1,2,3]:
1. Estudiar la disnea o la fatiga inexplicadas
Es, quizá, su indicación más valiosa. Cuando una persona se ahoga o se agota con el esfuerzo y las pruebas en reposo (espirometría, ecocardiograma, analíticas…) no lo explican del todo, la prueba ayuda a diferenciar entre una causa cardíaca, una pulmonar, una vascular, una metabólica o el simple desentrenamiento físico [1,3]. Esto evita pruebas innecesarias y orienta el tratamiento.
2. Valorar y seguir enfermedades cardíacas y pulmonares
En insuficiencia cardíaca, el VO₂ máximo es un dato pronóstico de primer orden y se usa, por ejemplo, en la valoración previa al trasplante.
En EPOC, enfermedades pulmonares intersticiales (como la fibrosis pulmonar) e hipertensión pulmonar, ayuda a medir el impacto real de la enfermedad sobre la capacidad de esfuerzo y a detectar caídas de oxígeno con el ejercicio que no se ven en reposo así como un agotamiento precoz de la reserva respiratoria [1].
En el seguimiento del síndrome post-tromboembolismo pulmonar, contribuye a aclarar una disnea que persiste tras una embolia. (Si te interesa este tema, puedes consultar nuestra guía sobre
[ENLACE INTERNO PENDIENTE: actividad-``fisica``-``despues``-``de-tromboembolia-pulmonar``].)
3. Valorar el riesgo antes de una cirugía mayor
La prueba permite estimar de forma objetiva la reserva funcional del paciente antes de una operación de alto riesgo, muy especialmente en la cirugía de resección de pulmón. A esto dedicamos el siguiente apartado por su importancia.
4. Prescribir y evaluar la rehabilitación y el ejercicio
Los datos del umbral anaeróbico y del VO₂ permiten diseñar programas de ejercicio “a medida” y seguros en rehabilitación cardíaca y respiratoria, y medir después si el entrenamiento o un tratamiento están funcionando. También se utiliza en medicina deportiva para valorar el rendimiento.

La prueba antes de una cirugía de pulmón
Este es uno de los usos donde la prueba resulta más decisiva, y especialmente relevante en cirugía torácica. Cuando hay que extirpar parte del pulmón —por ejemplo, por un cáncer de pulmón—, el cirujano necesita saber si el paciente tolerará quedarse con menos tejido pulmonar. La prueba de esfuerzo cardiopulmonar es la herramienta de referencia para esa valoración, porque el VO₂ máximo es la variable que mejor se relaciona con el riesgo de complicaciones y de mortalidad tras la operación [5,6].En los últimos años , otros valores como el valor de los equivalentes de C02 ( VE/VC02) se han asociado a peor tolerancia a resección pulmonar extensa , habiéndose asociado a mayor mortalidad postoperatoria , más complicaciones cardiopulmonares y aumento de riesgo de insuficiencia respiratoria tras la resección .
Como referencia orientativa que manejan las guías de evaluación preoperatoria:
Un VO₂ máximo por encima de unos 20 ml/kg/min (o del 75 % del valor predicho) se asocia a un riesgo bajo, compatible incluso con resecciones amplias [5,6].
Un VO₂ máximo por debajo de unos 10 ml/kg/min (o del 40 % del predicho) indica un riesgo muy elevado de complicaciones graves, y obliga a replantear o adaptar la estrategia quirúrgica [5,6].
Entre ambos valores existe una zona intermedia que requiere una valoración individualizada y, a menudo, cálculos adicionales como el VO₂ postoperatorio predicho (una estimación de la capacidad que quedará tras retirar la parte de pulmón prevista).
Lo importante para el paciente es entender que estas cifras no son una sentencia automática, sino una pieza más —muy valiosa— dentro de una decisión que el equipo de neumología, cirugía torácica y anestesia toma de forma conjunta y personalizada.
¿Es segura? Riesgos y contraindicaciones
La prueba de esfuerzo cardiopulmonar es, en general, muy segura cuando se realiza con la supervisión y la monitorización adecuadas. Se lleva a cabo en un entorno controlado, con personal entrenado y con criterios claros para detenerla si aparece cualquier señal de alarma (cambios en el electrocardiograma, caída de tensión, arritmias, desaturación importante o síntomas).
Existen, eso sí, contraindicaciones que el médico valora antes de indicarla. Entre las situaciones en las que no debe realizarse (o debe posponerse) están, por ejemplo, un infarto reciente, una isquemia cardíaca activa, una insuficiencia cardíaca descompensada, arritmias no controladas, una estenosis aórtica grave o neumotórax hasta 2 semanas antes de la re-expansión , entre otras [1]. Por eso siempre la indica y la supervisa el médico que realiza la prueba.
Las causas de detención de la prueba suelen ser disnea, dolor en miembros inferiores que impiden continuar con el ejercicio, cambios eléctricos o cambios en las gráficas que sugieren isquemia ó aparición de signos/síntomas de alarma que obligan a detener la prueba. En cualquier momento el paciente puede solicitar la detención de la prueba.

Cómo prepararte para la prueba
Las indicaciones concretas te las dará tu centro, pero algunas recomendaciones habituales son:
Ropa y calzado cómodos, adecuados para pedalear o caminar.
Evita comidas copiosas, tabaco, cafeína y alcohol en las horas previas (sigue el plazo que te indiquen).
No hagas ejercicio intenso el mismo día antes de la prueba.
Lleva tu lista de medicación y pregunta si debes tomar o suspender algún fármaco ese día (algunos, como ciertos medicamentos para el corazón o inhaladores, pueden requerir instrucciones específicas). No suspendas nada por tu cuenta.
Si usas inhaladores u oxígeno, llévalos contigo y coméntalo.
La prueba de esfuerzo cardiopulmonar en Canarias
En Canarias, la prueba de esfuerzo cardiopulmonar se realiza en los laboratorios de función pulmonar y de cardiología de los hospitales de referencia del Servicio Canario de la Salud (SCS) —como el Hospital Universitario de Canarias, el Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria o el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria—, habitualmente tras la derivación desde la consulta de neumología, cardiología o cirugía torácica.
Su disponibilidad es especialmente relevante en el estudio de la disnea de esfuerzo y en la valoración preoperatoria del cáncer de pulmón, dos escenarios frecuentes en la práctica neumológica del archipiélago. Si te han citado para esta prueba, lo razonable es resolver tus dudas con el equipo que te atiende y, si tienes enfermedad respiratoria, comentar cuestiones prácticas como la medicación del día de la prueba o el uso de inhaladores. Conviene recordar, además, que en días de calima intensa las personas con enfermedad respiratoria pueden notar más síntomas; si te encuentras peor de lo habitual el día de la cita, avisa al centro por si conviene reprogramarla.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo una prueba de esfuerzo cardiopulmonar que una ergometría normal?
No exactamente. La ergometría convencional registra sobre todo el electrocardiograma y la tensión durante el ejercicio y busca, principalmente, signos de isquemia cardíaca. La prueba de esfuerzo cardiopulmonar añade el análisis del aire respirado (consumo de oxígeno y dióxido de carbono), lo que permite medir la capacidad funcional real y distinguir si la limitación viene del corazón, del pulmón, de la circulación o de la forma física.
¿Qué es el VO₂ máximo y por qué importa tanto?
Es la cantidad máxima de oxígeno (O2) o capacidad aeróbica que el organismo puede absorber, transportar y consumir en un tiempo determinado
Se considera la mejor medida objetiva de la capacidad de ejercicio y tiene valor pronóstico en muchas enfermedades del corazón y del pulmón, además de ser clave en la valoración del riesgo antes de una cirugía de pulmón.
¿Tengo que llegar al agotamiento? ¿Y si no puedo seguir?
La prueba busca tu máximo esfuerzo tolerable, no llevarte a una situación peligrosa. Está pensada para detenerse cuando aparecen ciertos criterios de seguridad o cuando tú no puedes más. Puedes parar en cualquier momento: avisar de que no puedes seguir forma parte normal de la prueba y, de hecho, esa información también es útil.
¿Cuánto dura y duele?
El ejercicio en sí suele durar entre 8 y 12 minutos, y la cita completa, con preparación y recuperación, alrededor de 45-60 minutos. No es dolorosa: notarás fatiga en las piernas y sensación de falta de aire propias del esfuerzo, que ceden al parar.
¿Sirve para decidir si me pueden operar del pulmón?
Es una de sus aplicaciones más importantes. El VO₂ máximo ayuda a estimar el riesgo de una resección pulmonar y orienta la decisión quirúrgica. Pero no es el único dato: la decisión final la toma el equipo de neumología, cirugía torácica y anestesia valorando tu caso completo.
¿Tengo que dejar mi medicación antes de la prueba?
No por tu cuenta. Algunos fármacos pueden influir en los resultados y el médico puede darte instrucciones específicas, pero nunca debes suspender un tratamiento sin que te lo indiquen. Lleva tu lista de medicación y pregunta en el centro qué hacer el día de la prueba.
Conclusión
La prueba de esfuerzo cardiopulmonar es una de las herramientas más completas de la neumología y la cardiología modernas: en una sola exploración, segura y no invasiva, permite ver cómo trabajan juntos el corazón, los pulmones y los músculos cuando el cuerpo se esfuerza. Gracias a parámetros como el VO₂ máximo, ayuda a aclarar por qué alguien se ahoga, a seguir la evolución de enfermedades cardíacas y respiratorias, a planificar la rehabilitación y a decidir con seguridad antes de una cirugía de pulmón. Si tu especialista te la ha indicado, entender qué es y para qué sirve te permitirá afrontarla con tranquilidad y aprovechar mejor la información que aporta sobre tu salud.
Bibliografía
SEPAR / Neumosur. Prueba de ejercicio cardiopulmonar (manual de neumología). https://www.neumosur.net/files/publicaciones/ebook/8-PRUEBA-EJERCICIO-Neumologia-3_ed.pdf
American Thoracic Society / American College of Chest Physicians. ATS/ACCP Statement on Cardiopulmonary Exercise Testing. Am J Respir Crit Care Med. https://www.thoracic.org
Cardiopulmonary Exercise Testing. StatPearls. NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK557886/
Sociedad Española de Patología Torácica. Pruebas funcionales respiratorias (II): test de esfuerzo cardiopulmonar. Rev Esp Patol Torac. https://www.rev-esp-patol-torac.com/files/publicaciones/Revistas/2006/NS2006.18.2S1.A04.pdf
Evaluación de la función respiratoria en pacientes que van a ser sometidos a cirugía de resección pulmonar. Neumol Cir Torax. 2018. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0028-37462018000100038
Neumosur. Tratamiento quirúrgico del cáncer de pulmón: valoración funcional preoperatoria. Rev Esp Patol Torac. https://www.neumosur.net/files/publicaciones/consensos/CAPITULO-7-1.pdf
Disclaimer médico
Este artículo tiene finalidad exclusivamente informativa y divulgativa. No sustituye en ningún caso una consulta médica presencial. La indicación de una prueba de esfuerzo cardiopulmonar, su interpretación y cualquier decisión diagnóstica o terapéutica derivada de ella —incluida la valoración del riesgo quirúrgico— deben tomarse junto a tu neumólogo, cardiólogo o cirujano de referencia, valorando tu historia clínica completa.